miércoles, 2 de febrero de 2011

Solitario...

Un cuento que creí épico no se pudo dar ¿fui un cobarde, un tonto, un ingenuo, un sinfín de cosas? Probablemente sí, tengo una facilidad para eso.

La princesa de un cuento infinito, el caballero que luchaba hasta dar su vida, un reino que corría peligro y era invadido, una derrota y una muerte del caballero. Un final que tristemente no fue de “vivieron felices por siempre”.

Aún no se da dicho final, tiene muchas posibles alternativas, todo depende de mí, siempre dependerá de mi… mentira, pocas cosas dependen de uno mismo, el resultado de algo no depende de uno, lo único que pone uno es el coraje y la determinación, la suerte está en ocasiones de nuestro lado, y las cosas se dan, sino es así, la paciencia aparece y la suerte si se decide aparecer nos alegra el día.
 
No he de negar que las mujeres son la causa de los problemas de los hombres, pero benditos sean esos problemas no cabe duda, esos dulces e inigualables “problemas” que poco a poco nos orillan a entregar nuestra propia esencia de una forma sutil pero definitiva.

Ese es mi caso, ¿cómo fue posible eso? no tengo la menor idea, insistiré hasta mi muerte que mi Talón de Aquiles es una mirada y una sonrisa, son capaz de matarme no cabe duda y ella fue quien lo logro de una forma irracional me atrevo a decirlo. Algo es cierto, en cuestiones del amor nada está dicho, y si lo está nada es para siempre ni seguro. Por ahora seguiré siendo un solitario enamorado, enamorado de una princesa...



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